FIN DE UNA ERA

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Algunos ingleses, festejaron; otros no. Tras la cuenta regresiva, sonó “Dios salve a la Reina” y se desconcentraron: Gran Bretaña ya no integra la Unión Europea.

El cataclismo finalmente sucedió. Exactamente a las 23, hora de Londres. Después de tres años y medio de división nacional, tres primeros ministros e interminables debates parlamentarios desde el referéndum de 2016, Gran Bretaña acaba de dejar la Unión Europea (UE), con la que compartió un destino común de 47 años. Para el bloque, es la primera vez en la historia que uno de sus miembros decide partir. Los otros 27 países europeos vivieron ese desgarro con el dolor de una madre que pierde a uno de sus hijos.

“Este no es un fin, sino un comienzo. Es el momento en que aparece el alba y se levanta el telón para un nuevo acto. Es un momento de renovación nacional y cambio. Es el nacimiento de una nueva era en la cual dejaremos de aceptar que nuestro futuro y el de nuestras familias debe depender del sitio del país en el cual se vivió. Es el momento en que comenzamos a unirnos y elevarnos”, dijo el primer ministro Boris Johnson en un discurso a la nación cargado de grandilocuencia que difundió una hora antes de la oficialización del Brexit .

Consciente de las profundas heridas que provocaron estos tres años y medio de enfrentamientos después del referendo de junio de 2016, cuando 52% de los británicos dieron su acuerdo para dejar la UE, el primer ministro tiene la intención de relegarlas al pasado para que cicatricen.”El trabajo del gobierno, mi trabajo, es unificar la nación y caminar hacia el futuro”, dijo en su intervención televisada, grabada en el 10 Downing Street por sus mismos servicio

 

La sede del gobierno fue iluminada por la noche con los colores de la Union Jack (la bandera británica), al igual que todos los ministerios y las representaciones de Escocia y Gales. No así las oficinas de Irlanda del Norte, probablemente para no herir susceptibilidades después de la guerra civil entre unionistas y republicanos que vivió esa provincia británica entre 1969 y 1998. Un reloj digital también fue proyectado sobre la fachada de la sede del gobierno, donde un reloj electrónico marcó la última hora de pertenencia del Reino Unido a la UE.
La cancillería en Londres iluminada con los colores británicos

La cancillería en Londres iluminada con los colores británicos Fuente: AP

Pero la tarea unificadora de Johnson no será fácil. Desde temprano, la algarabía de los que decidieron partir y la tristeza de los remainers (pro-europeos) ganó las calles de todo el país. En Londres, un impresionante despliegue de banderas británicas adornó la avenida que lleva a Buckingham Palace, mientras que grupos de ambos bandos comenzaban a reunirse poco a poco en los alrededores de Whitehall, el barrio de los ministerios y organismos gubernamentales, y en Parliament Square, donde en este momento los partidarios del ultra-euroescéptico Nigel Farage festejan “la independencia recuperada y la democracia salvada”.

En ese mismo momento, en una Bruselas ganada por la tristeza, comenzaron a ser arriadas las banderas británicas, mientras los principales líderes del bloque multiplicaban mensajes expresando su pesar y sus esperanzas de mantener estrechos lazos con el Reino Unido.

Para Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, las futuras relaciones entre Londres y Bruselas nunca volverán a ser iguales, y lanzó una advertencia a Gran Bretaña sobre los peligros de un “espléndido aislamiento”.

“Sabemos bien que cuando mañana salga el sol, comenzará un nuevo capítulo para nuestra unión de 27 naciones”, dijo. “Pero la experiencia nos enseñó que la fuerza no reside en un espléndido aislamiento, sino en nuestra unión. En ninguna parte del mundo es posible encontrar 27 naciones de 440 millones de hombres y mujeres, hablando 24 idiomas diferentes, dependiendo unos de otros, trabajando juntos y viviendo juntos. Esto no se produjo por accidente o por casualidad. Está asentado en siglos de historia compartida y décadas de experiencia común”, concluyó.

Por su parte, para destacar el histórico acontecimiento, el jefe del gobierno británico reunió por la mañana a su gabinete en Sunderland, centro industrial del noreste de Inglaterra que votó 71,6% a favor del Brexit en 2016. Sede de la principal fábrica europea del constructor automovilístico japonés Nissan, el futuro económico de la ciudad y de la empresa, que se habían visto seriamente amenazados con la perspectiva de un no-deal, volvieron a ser viables gracias al acuerdo de salida obtenido por Johnson con Bruselas.

Apenas 210 kilómetros más al norte, desde Edimburgo, la jefa del gobierno escocés, Nicola Sturgeon, advirtió que la tristeza de dejar Europa estaría hoy “teñida de enojo” en su nación. Aludiendo a “los próximos pasos para el futuro de Escocia”, la primera ministra afirmó: “Pero eso no es lo que quiero hacer hoy. Quiero referirme a algo mucho, mucho más importante: la esperanza. Esperanza para un futuro mejor. Un futuro en el cual nuestro camino como país esté determinado por la gente que vive aquí”, dijo la líder independentista que decidió que la bandera azul de Europa con 12 estrellas doradas seguirá flameando en los edificios públicos de Escocia.

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