REINVENCIÓN EN JUJUY: PAYASOS EN AISLAMIENTO

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Payasos, sin poder trabajar, se reinventaron para subsistir

Tres de ellos nos contaron su situación, lo difícil que fue cambiar de rubro y buscar urgente una

nueva salida laboral.

La pandemia dejó sin trabajo a muchas personas, hay rubros que no volvieron y que los obligó a buscar otras alternativas como ser el caso de los payasos que, al quedar prohibidos los eventos sociales, tuvieron que reinventarse para poder tener un sustento económico.

Tal fue el caso de Néstor Llanos, alias el payaso “Fosforito”, que cuando se inició la cuarentena tuvo que volver a su antiguo trabajo de carpintero en la localidad de Caimancito. Actualmente trabaja en una carpintería que se hizo conocida por donar camas a un hospital y haber sido multada por la Policía cuando uno de sus integrantes fue interceptado tras ir a buscar insumos para realizar ese noble acto.

“Los payasos fuimos los primeros en ser afectados junto a los demás trabajadores que viven de eventos. No percibimos ninguna ayuda económica tampoco, así que tuve que rebuscármela, “volví a comer aserrín”, me gusta más ser payaso pero no me queda otra. Acá el que nace en Caimancito nace carpintero, porque estamos muy abastecidos a base de la madera. El niño que nace ya nace lijando” dijo entre risas, en diálogo con El Tribuno de Jujuy.

Comentó que estuvo en el regimiento y cuando salió incursionó en el mundo artístico. “Desde siempre fui una persona alegre que les sacaba sonrisas a los demás, cuando están afligidos me gusta alegrarlos y así lo hice a donde fui, tanto en el cuartel como en la carpintería”, mencionó.

Su padre fue periodista y durante su adolescencia lo acompañó en sus tareas de filmación y fotografía. Recordó que de pequeño se disfrazaba de Mickey o del hombre araña con su hermano para algunas fiestas patrias o cumpleaños, siempre de la mano de su padre. “A mi viejo lo asesinaron, fue muy duro eso para nosotros”, indicó.

Cuando se enteró que iba a ser padre, hace diez años, empezó a trabajar de payaso. Al último sueldo que percibió cuando estuvo en el Ejército (se retiró por problemas en la columna), invirtió en disfraces de muñecos.

Desde ese momento inició con la carrera de sacar sonrisas y se planteó dos objetivos: uno fue superarse continuamente, innovar dentro de ese rubro e ir progresando; y también involucrarse en cuestiones solidarias haciendo reír a los que menos tienen.

Una infancia triste

De pequeño la pasó muy mal, por eso incursionó en eventos benéficos, ya que sus padres los regalaron junto a su hermano.

Asimismo expresó que “no sé con quién nos dejaron, pero mi tío, el que falleció nos crió como un padre. Él nos dio estudios y nos fue a buscar cuando nos regalaron, por suerte nunca nos separaron. Con mi hermano estamos juntos hasta el día de hoy, vivimos muy cerca. Fue muy triste porque mi madre después nos buscaba para pasar tiempo con ella, pero siempre nos sacaba todo lo que mi tío nos daba”.

“Todo eso me fue marcando y no quiero que lo que me pasó otro niño lo padezca. Ya que no puedo ayudar económicamente los ayudo con una sonrisa, que es algo muy lindo”, añadió.

Logros artísticos

Después que se adaptó en el rubro artístico y tuvo más continuidad brindando shows en cumpleaños, empezó a ver la forma de innovar, crecer y seguir haciéndose más conocido. Conoció a colegas de otros países e intercambió consejos para renovarse y aprender. Eso lo llevó a participar en competencias internacionales de payasos en donde salió en el tercer lugar, en un evento que se realizó en Cochabamba, Bolivia.

Los “Hermanos Pistón”, otros de los perjudicados

“Polvorita” y “Mechita” son dos payasos palpaleños que componen el divertido dúo los “Hermanos Pistón” y que fueron muy golpeados por la pandemia, ya que tuvieron que incursionar en otros rubros para poder trabajar. Son muy conocidos por participar activamente de eventos solidarios y ser los creadores del festival “Que canten los niños” que se realiza en Jujuy desde el año 2013. Además de hacer reír, se dedican a ser voluntarios del grupo “Almas Solidarias” llevando alegrías a los niños.

En 2011 iniciaron la propuesta de los “Hermanos Pistón” que tuvo gran adhesión de los palpaleños y también de personas de otras localidades que no pararon ni un fin de semana de contratarlos, pero todo se esfumó cuando apareció la pandemia. Nicolás Casimiro, “Polvorita”, tuvo que crear un microemprendimiento para poder trabajar, y hace unas semanas inauguró una huevería en la ciudad siderúrgica, donde realiza distribución de estos productos a locales comerciales. Al respecto aseguró que “hace poco cumplimos 9 años de haber comenzado con esta hermosa profesión, este año nos tuvimos que adecuar a la situación del país y no pudimos trabajar. Ahora sí estamos ‘trabajando en serio’ siempre decimos con mi compañero entre risas sobre nuestros trabajos actuales”.

Siguió diciendo que “siempre recordamos nuestros inicios junto al maestro José Santos, alias ‘Monchito’ que nos inculcó lindas enseñanzas. También le agradezco mucho a Alfredo Saiquita, el payaso ‘Bombón’, y en especial, les agradecemos a todas las personas que nos contrataron siempre, que son los mismos que hoy nos compran lo que vendemos. Les mandamos mucha fuerza a todos los artistas que hoy están pasando un mal momento, tenemos que salir adelante”.

“Ser payaso toda la vida”

Por su parte, Leonardo Fábrego, que encarna a “Mechita”, manifestó que “para poder salir adelante me puse una forrajería aunque también ahora está paralizado eso. Y estoy trabajando en una empresa que realiza equipamientos comerciales, y hago deliverys de comidas en una sandwichería, ahí estoy por las noches. Además me puse a dar clases de apoyo”. “Se extraña mucho payasear, pasarla lindo y reírme. Esa sensación de reír y hacer al otro reír es lo que más extraño. Voy a volver a esto y quiero ser payaso toda mi vida, como sea vamos a volver”, finalizó.

 

(el tribuno)

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